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COVID-19 EN PERSONAS CON DIABETES

En diciembre de 2019, se identificó un grupo de casos de neumonía intersticial atípica causada por el Síndrome Respiratorio Agudo Severo por Coronavirus 2 (SARS-CoV-2) en Wuhan, China. Tras la rápida propagación del COVID-19, la OMS el 11 de marzo de 2020 declaró al COVID-19 una pandemia mundial. Como resultado, se han adoptado medidas de contención social en todo el mundo y se han reorganizado los sistemas de atención médica para hacer frente a un número creciente de pacientes con enfermedad aguda.

Las personas con afecciones médicas preexistentes como diabetes, enfermedades cardiovasculares, hipertensión, obesidad y enfermedad pulmonar obstructiva crónica y los mayores de 65 años, son consideradas grupos de riesgo, es decir que se han mostrado más vulnerables a la infección por coronavirus, con mayor riesgo de complicaciones por esta enfermedad.

Como cualquier otra enfermedad respiratoria, COVID-19 se transmite a través de gotas de aire que se dispersan cuando una persona infectada habla, estornuda o tose. El virus puede sobrevivir desde unas pocas horas hasta unos pocos días, dependiendo de las condiciones ambientales. Se puede propagar a través del contacto cercano con una persona infectada o por contacto con gotitas de aire en el ambiente (en una superficie, por ejemplo) y luego tocarse la boca o la nariz, por eso las medidas preventivas se enfocan en la higiene de las manos y el distanciamiento social.

Los signos comunes son síntomas típicos similares a los de la gripe: fiebre, tos, dicultad respiratoria, cansancio y dolores musculares. Los síntomas generalmente comienzan dentro de los 3 a 7 días posteriores a la exposición al virus, pero en algunos casos han tardado hasta 14 días en aparecer. Personas de todas las edades pueden infectarse. Más del 80% de los casos padecen formas leves de COVID-19, con síntomas mínimos similares a los de la gripe. Algunos son asintomaticos o solo presentan síntomas muy leves como un resfriado común. La mayoría de las personas que contrajeron el virus no necesitaron ser hospitalizadas. Sin embargo, un 15% de los casos de COVID-19 han sido graves y en alrededor del 5% de los casos ha provocado una enfermedad crítica. La gran mayoría (alrededor del 98%) de las personas infectadas hasta la fecha han sobrevivido. Pero la capacidad de infectar del virus es tan amplia, que se traduce en un número creciente de muertes en el mundo, pese a ese escaso porcentaje de casos en que se desarrolla la enfermedad.

Prácticamente todos los órganos y sistemas biológicos sufren esta nueva infección por coronavirus, ya sea porque el virus se dirige directamente a tejidos específicos o debido a efectos indirectos. Las enfermedades endocrinas, como la diabetes, no son la excepción.

Aunque todavía no existe evidencia de mayor predisposición a contraer la infección en pacientes con diabetes y / u obesidad, la coexistencia de estas condiciones contribuye a un peor pronóstico porque ambas condiciones confieren un sistema inmunológico deteriorado.

Se ha demostrado que el control glucémico es fundamental para evitar largas estancias hospitalarias, la necesidad de cuidados intensivos y también la prevención de una mortalidad excesiva.

No está claro aún si este peor pronóstico se debe a la diabetes per se o a comorbilidades y factores de riesgo concomitantes.

 Es probable que la razón del peor pronóstico en las personas con diabetes sea multifactorial, lo que refleja la naturaleza sindrómica de la diabetes. La edad, el sexo, la etnia, las comorbilidades como la hipertensión y las enfermedades cardiovasculares, la obesidad y un estado proinflamatorio y procoagulativo probablemente contribuyan al riesgo de peores resultados.

Además, el síndrome respiratorio agudo severo de la infección por Coronavirus 2 en sí podría representar un factor de empeoramiento para las personas con diabetes, ya que puede precipitar complicaciones metabólicas agudas a través de efectos negativos directos sobre la función de las células β del páncreas. Estos efectos sobre la función de las células β también pueden causar cetoacidosis diabética (descompensación metabólica aguda) en personas con diabetes, hiperglucemia en el momento del ingreso hospitalario en personas con antecedentes desconocidos de diabetes y diabetes potencialmente nueva.

¿Qué pueden hacer las personas con diabetes?

Para las personas que viven con diabetes, es importante tomar precauciones para evitar el virus si es posible. Las recomendaciones que se emiten ampliamente al público en general son doblemente importantes para las personas que viven con diabetes y para cualquier persona que tenga contacto cercano con personas que viven con diabetes.

  • Quédese en su casa
  • Si tiene que salir, mantenga la distancia social de al menos 1 metro.
  • Lávese las manos regularmente con agua y jabón antes de preparar alimentos, comer, medir la glucemia, al ingresar a tu casa y después de ir al baño.
  • Intente evitar tocarse la cara antes de lavarse y secarse las manos.
  • Limpie y desinfecte cualquier objeto y superficie que se toque con frecuencia.
  • No comparta alimentos, vasos, toallas, herramientas, etc.
  • Cuando tosa o estornude, cúbrase la boca y la nariz con un pañuelo de papel o use la curva de su brazo si no tiene un pañuelo a mano (deseche el pañuelo apropiadamente después de usarlo).
  • Trate de evitar el contacto con cualquier persona que presente síntomas de enfermedades respiratorias, como tos.
  • Si está enfermo con síntomas parecidos a la gripe, quédese en casa.
  • Continúe tomando su medicación habitual.
  • Asegúrese de tener provisión suficiente para al menos 1 mes.
  • Controle la glucemia con frecuencia según la indicación de su medico
  • Continúe con su rutina de comidas y sueño. Consuma frutas y verduras y otros alimentos saludables.
  • Hidrátese con abundante agua.
  • Realice actividad física 3 horas por semana.
  • Asegúrese de mantener sus vacunas al día, especialmente antigripal y antineumococcica.

LA PREVENCION ES FUNDAMENTAL.

¡CUIDARNOS ES RESPONSABILIDAD DE TODOS!

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